domingo, 18 de marzo de 2007

Leer Libera: Entrega XVIII (Vivir para contarla)


Las entregas de este mes de Leer Libera, estarán dedicadas, como no, a las obras de Gabriel García Márquez. Ello, en virtud de sus 80 años y la cantidad de efemérides relacionadas con el, que se conjugan algunas en este mes de marzo de 2007.

La obra que les hago llegar ahora es una de sus mas recientes creaciones: “Vivir para contarla”. Donde, contado por su autor, tenemos un período de su vida que va desde el día de su nacimiento hasta los 29 años. Para muchos, esta es la primera parte de sus memorias. Y debe serlo, porque ya se anuncia un nuevo trabajo del mismo tenor y que supera las 800 paginas.

Es bueno conservar el poder de asombro para leer a Gabo. En este libro despliega años de su vida; el uso característico de su realismo mágico aparece sutilmente de una forma casual y normal. Sus recuerdos asombran también por la precisión histórica de algunos hechos de su país, huelgas, matanzas, políticas y sobre todo, su carrera como periodista que terminó en la de escritor nobel.

Este, es un libro atrapante; Gabo logra meterse por las sendas de una Colombia que tiene selvas, ríos fangosos y políticas nefastas. Pero además logra ir mostrando su familia y sus amigos, los pueblos donde pasó su niñez, Sincé-Sucre entre ellos, y allí aparecen los personajes famosos que, los que lo admiramos, recordaremos siempre: El coronel no tiene quien le escriba, Cien años de Soledad, El otoño del patriarca, Relatos de un náufrago, Ojos de perro azul, La hojarasca, El amor en los tiempos del cólera y muchos de sus cuentos.

El tan mentado realismo mágico, por los críticos literarios parece que pierde esa categoría y se hace mucho más realista que ficcional. Por otra parte este genial escritor retoma en su vida su forma casi periodística de escribir y recrea esta parte de su vida con una asombrosa memoria de personas y situaciones.

Particularmente no me gustaba García Márquez; hasta que leí dos de sus textos, para mi, los mejor escritos: El Coronel no tiene quien le escriba y El otoño del patriarca. En este último, García Márquez hace un ejercicio similar al que hace Saramago en muchas de sus obras: Escribe sin signos de puntuación que interrumpan el vértigo de la historia. En la novela de Gabo, sólo hay tres puntos aparte. Los signos de exclamación (o admiración, que es más destacable) y de interrogación no existen. Son las palabras las que valen, las que dan el ritmo, el énfasis. Leer así, es una maravilla.

Creo, esto es invento mío, que existe una búsqueda en ambos autores (no sé cuántos años de ventaja le lleva García Márquez a Saramago) de criticar la forma en que se escribe en estos tiempos. Desde ese momento me di a la tarea de leer todo lo que ha escrito García Márquez y cada día me agradan más sus textos.

Sin embargo, se que si bien hay personas que como yo, admiran sus escritos, existen otras que no lo soportan y cuestionan su posición política, que no viva en Colombia, que no regresó a Aracataca y un sinnúmero de etcéteras.

Por eso, como complemento de mis comentarios, les traigo dos posiciones distintas sobre este personaje: La primera, una editorial del Diario El Tiempo y la segunda, una columna de Ximena Gutierrez en el mismo Diario.

Con estos comentarios los dejo. Hasta al próxima entrega de Leer Libera. A disfrutar pues

Ciao

Omar

Editorial Diario El Tiempo.

Marzo 06 de 2007

Este niño de cuerpo de gorrión y ojos enormes y asustadizos que ocupa la portada de Vivir para contarla, el libro de memorias de Gabriel García Márquez, es el propio autor. Le tomaron el retrato cuando tenía pocos años de edad y resulta inevitable recordarlo como el más antiguo testimonio gráfico que conoce la gente sobre su vida. La escena fue montada en Aracataca, el polvoriento pueblo costeño donde nació, para un fotógrafo de los de cámara oscura y caballete. Por mágico que sea el mundo que luego él reconstruyó en sus cuentos y novelas -en particular Cien años de soledad-, resultaba difícil pensar que el hijo del telegrafista municipal iba a convertirse en una de las mayores glorias de la literatura española, a ganar un Premio Nobel y a representar una inyección de fe en un continente desmoralizado.

Producto de una extraña casualidad que alguno podría tildar como "macondiana", en este año 2007 se cumplen 25 del discernimiento del Nobel, 40 de la aparición de Cien años de soledad, 60 de su primer cuento y -exactamente hoy, 6 de marzo- 80 en la vida de García Márquez.

Son cuatro aniversarios memorables, que tendrán sucesivos festejos y celebraciones, una especie de jubileo garciamarquiano al que se sumarán gozosos lectores, instituciones y editores de todos los puntos cardinales. No han sido de soledad estas ocho décadas de Gabo. A diferencia de otros famosos autores que, como el novelista checo Franz Kafka, el poeta francés Francois Villon o el filósofo holandés Baruch Spinoza, no llegaron a disfrutar en vida de su gloria, García Márquez ha podido hacerlo hasta el cansancio. Esto último no es una simple frase. En 1968, cuando apenas comenzaba el apogeo de su obra maestra, era tanto el agobio al que lo sometían sus lectores, que solo acudía a ciertas fiestas si el anfitrión colgaba en la puerta el siguiente letrero: "Prohibido hablar de Cien años de soledad".

Los primeros capítulos de la biografía de García Márquez apuntaban a hacer de él un mal abogado o un buen periodista. Pero su talento desmesurado y su tenaz vocación, que lo lleva a escribir ocho horas al día en las condiciones que fueren, le marcan otro rumbo. Luego de pasar unos años en casa de sus abuelos, estudia becado en el Liceo Nacional de Zipaquirá. A partir de 1947 cursa Derecho en Bogotá, pero no lo termina. Ese año -hace 60- publica La tercera resignación, su primer cuento. En 1948 regresa a la Costa. Debuta como periodista en El Universal, de Cartagena, y en 1950 se marcha a vivir en Barranquilla, donde es columnista de El Heraldo.

Más tarde, otra vez en Bogotá, se vincula a El Espectador y viaja como corresponsal a Europa. Desde entonces, su vida transcurre en París, Caracas, Barcelona y, a partir de 1982, México, con esporádicas venidas a Colombia. En 1967 -hace 40 años- aparece Cien años de soledad, que lo dispara directamente a la fama, y en 1982 -hace 25- gana el Premio Nobel. Hoy es un ícono de la literatura mundial. Un grupo de intelectuales escogió hace pocos días a Cien años de soledad entre las 20 mejores novelas de la historia, en compañía de obras de Homero, Cervantes, Shakespeare, Tolstói, Proust y Joyce.

Aparte de sus celebrados méritos literarios, García Márquez tiene el muy importante de haber demostrado que el triunfo planetario no es monopolio de los ciudadanos de los países más desarrollados y poderosos. García Márquez ha sido el primer colombiano universal, pero otros lo han seguido. La política y el poder siempre le despertaron curiosidad. Por fortuna, nunca sucumbió a las tentaciones que el precario liderazgo político latinoamericano pretendió trasladar a los hombros de los míticos autores del boom. Aunque no oculta sus ideas de izquierda, nunca se ha negado a apoyar desde su posición de escritor una causa nacional que considere patriótica.

Si tuviera que escribir hoy sobre sí mismo, Gabo quizás empezaría de manera parecida a su breve autobiografía de 1962: "Yo, señor, me llamo Gabriel García Márquez... Nací en Aracataca (Colombia) hace 80 años y todavía no me arrepiento".

¡No me jodan más con ese Gabo!

XIMENA GUTIÉRREZ

Guarda silencio con la calamitosa situación de Cuba, pero no deja de sobarle chaqueta a Clinton.

Muchos años después, frente a un pelotón de 43 millones de seres casi 'fusilados' por la angustia de padecer el conflicto más antiguo del mundo, Colombia esperaba a su hijo ilustre para que, con la magia de sus palabras, regresara a trabajar por la paz que él promovió y todos soñamos. Pero ya Gabo -como se le conocía al patriarca- tenía renombre internacional y se refugiaba cómodamente en el extranjero. Igual que cuando se fue, su patria seguía siendo manejada por capataces, como si fuera una aldea macondiana en la que cada quien lanzaba piedras...¡blancas o enormes! -pero piedras al fin- que nos remitían a la prehistoria, con la falsa idea de no haber cometido el primer pecado.

Este es el país que en la distancia observa Gabriel García Márquez, después de haber tenido el valor de enfrentar, con argumentos proverbiales, las ideas contrarias a su pensamiento alternativo. Este es el país, paciente y solapado, que todavía no aprende a discutir ni a llamar las cosas por su nombre. Para señalarlas, lo hace con un arma de fuego. Este es el país que nuestro cumpleañero Nobel de Literatura no se atreve a visitar por temor a que, quizás, algún José Arcadio Buendía, soñador irredento y aventurero, se atreva a recordarle que prefirió mirar hacia otro lado y olvidarse de que, alguna vez, prometió apostarle a la paz, después de votar por su amigo Andrés Pastrana.

Advierto que jamás he restado importancia a la descomunal obra literaria de Gabo. Es más, de su existencia como escritor me enteré precisamente allá en el Colegio Eugenio Ferro Falla, de Campoalegre (Huila), mientras realizábamos -en su nombre- los llamados centros literarios, muchas veces sin tener la noción de su grandeza. Pero para ser sincera, quienes nos graduamos como bachilleres al empezar los 90, no hemos podido ver a ese hombre combativo que sí contemplaron los colombianos al finalizar los 80. El Gabo aquel que frenteaba y opinaba sobre nuestra situación fue absorbido por el poder, como si hubiera sido atraído por los 'inventos' del gitano Melquíades.

Mientras el país padece su propia crisis, el hombre guarda un silencio sepulcral en su cómoda mansión del D.F. mexicano. Entiendo que pudo haberlo frenado una delicada enfermedad, ya superada. Y hasta comprendo sus temores de venir a Colombia para sepultar a su propia madre, Luisa Santiaga Márquez. Pero también hay que valorar que en similares condiciones físicas, el Nobel portugués, José Saramago, va y viene, sale... ¡da la cara!, expresa sus opiniones. Nos ayuda a entender el mundo. Nos pone a pensar en un lenguaje sencillo, pero que llega a los jóvenes para comprender esto de las veleidades del poder y la política. ¿Por qué no lo hace Gabo?

Yo por lo menos no conozco cómo habla el Nobel, a quien tanto le hacen bulla los medios. Y quisiera escucharlo. Como escucho a Shakira -con sus 'Pies Descalzos'- cuando comparte con nuestra gente algunos de sus ingresos y construye obras sociales en la Costa Atlántica. O como oigo a Juanes y a Cabas con la defensa de los desvalidos. O como también, a veces, soporto al impotable Juan Pablo Montoya, que casi siempre tiene algún detalle con nuestro país. En realidad, no sé qué piensa Gabo de Colombia, pero sí tengo claro que desde aquellos tiempos remotos en que su amigo Tomás Eloy Martínez lo llevó a conocer un teatro en Buenos Aires, el hombre se refugió en su soledad.

Por eso no culpo al niño de la escuela bogotana de Cazucá, que lleva el nombre del cataqueño. El martes pasado, cuando cumplió 80 años de vida, un periodista del Canal RCN le preguntó a uno de los estudiantes cuál era la principal novela que había escrito Gabriel García Márquez. El espontáneo alumno de octavo grado no dudó en responder: La hija del mariachi. Tampoco culpo al guajiro Luis Aponte, que le cantó en la puerta de su casa en Ciudad de México, sin poder verle la cara. Igual que le sucedió en 1998 a los organizadores del Festival de Arte de Cali, quienes le realizaron un homenaje de mariposas amarillas, pero quedaron pálidos de la rabia porque tampoco llegó.

Hoy, solo tengo referencia de un Gabo que nos dejó embalados con su promesa de no volver a España como rechazo a la visa impuesta por la madre patria. Un Gabo que guarda silencio con la calamitosa situación de Cuba por su amor filial al Comandante Fidel, pero que no tiene recato para sobarle chaqueta a 'Bill' Clinton. Supe que a raíz del escándalo sexual del entonces presidente de E.U. con Mónica Lewinski, Gabo lo calificó como "un raro ejemplar de la especie humana que debió malversar su destino histórico solo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor". Lo más triste es que él tampoco ha encontrado su rincón seguro para volver a Colombia, visitarnos de vez en cuando y no dejar en el exterior ese tufillo de que este país es un cagadero. Y que aquel que llega aquí, no vive para contarlo.

¡No me jodan más con ese Gabo!

XIMENA GUTIÉRREZ

miércoles, 21 de febrero de 2007

Leer Libera: Entrega XVII (Crónicas de Carnaval)


Hola amigos, esta entrega de Leer Libera esta dedicada, como no, a una de las fiestas culturales más importantes de nuestro país: El carnaval de Barranquilla. Es el primer libro que les envío sin haberlo leído antes; pero no quiero dejar que el recuerdo de estas fiestas se nos borre rápidamente, como las cenizas que hoy adornan los rostros de muchos de los costeños (y de otras regiones) que disfrutaron los carnavales y que en este día retornan a sus cotidianas actividades.
Como dice Cuco Valoy, las oportunidades las pintan calvas. Supe del libro que hoy comparto con ustedes, el jueves 15 de febrero por una nota del diario El Tiempo, que lo ofrecía a sus lectores como un abrebocas de las carnestolendas barranquilleras, y desde entonces me di a la tarea de conseguirlo. Como me fue imposible descargarlo del Web Site de El Tiempo, contacté a Jairo Iriarte Valencia y Mauricio Gaviria, Web Master y Coordinador Editorial respectivamente, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), quienes gentilmente me lo hicieron llegar el lunes de carnaval (je, je, je, en pleno festival de orquestas) y hoy mis amigos lo pongo a su disposición.

Este es un libro compuesto por 13 c
rónicas escritas durante los talleres de Periodismo Cultural organizados por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la FOPI, en los Carnavales de Barranquilla de los años 2004 y 2006, bajo la tutela de Héctor Feliciano, periodista especializado en temas culturales y maestro de la FNPI. Los autores, son reporteros de 14 países de América Latina que vivieron el Carnaval de Barranquilla, y exploraron todas las posibilidades de un género periodístico, la crónica, para contarlo. Ilustrado con excelente material fotográfico, este libro reúne las mejores historias que ellos encontraron. Es un novísimo documento que salió de imprenta en noviembre de 2006 y aparece físicamente y en versión digital en febrero de este año.

Solo he leído la presentación de Jaime Abello Banfi, el prologo de Héctor Feliciano y me he deleitado con las fotografías del foto-ensayo de Gonzalo Martinez, pero eso ha sido suficiente para capturar mi atención, sobre este inmenso trabajo, como creo que les va a ocurrir a ustedes. Ojala el texto sirva entre otras cosas, para comprender un poco mejor lo que significan estas fiestas, entender que están hacen parte de lo que somos como costeños y como caribes, que es una expresión de nuestra cultura, que es el súmmum de las fiestas comunes en nuestra tierra y ojalá contribuya también, a cambiar las connotaciones perversas, dañinas y satánicas (entre otras yerbas) que algunas mentes calenturientas y faltas de recato, no dudan en atribuirle.

Debo advertir, que el archivo es un poco "pesado" (4,5 Mb), por la cantidad de fotografías que incluye. Si tienen dificultades para descargarlo, por favor me cuentan y ahí vemos como se los hago llegar.

Para descargar el Libro: 

Como siempre, un abrazo y a disfrutar pues.


El Carnaval es una alegría desbordante
y contagiosa que se manifiesta en quienes
participan en los desfiles y las distintas
actividades; y en el público, que también debe
portar ese sentimiento que podríamos decir
es una epidemia. Y es que como dice el lema
de estas fiestas: ¡¡¡Quien lo vive (y a veces
hasta quien lo muere) es quien lo goza!!!
"Fernando Mercado"
A modo de presentación
D esde que fue inventada, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) ha mantenido estrechos vínculos con Barranquilla. Fue en esta ciudad, en una noche de brisas de diciembre de 1993, donde Gabriel García Márquez, su esposa Mercedes y yo, junto con algunos amigos, empezamos a hablar en serio sobre su idea de hacer unos talleres para periodistas. La charla sabrosa de aquella buena cena daría lugar a la preparación de un proyecto y, menos de un año después, a la creación en Cartagena de Indias de esta organización, que busca contribuir a la formación y el desarrollo profesional de los periodistas y a la búsqueda de la calidad periodística en los medios iberoamericanos. No es de extrañar que el primer taller de reportaje impartido personalmente por García Márquez en el marco de las actividades de su fundación, se hubiera celebrado a mediados de 1995 en la bella casona del barrio El Prado perteneciente al diario El Heraldo de Barranquilla.
Las fechas móviles en que se hace cada año el Carnaval de Barranquilla han estado desde siempre marcadas en la programación de la FNPI. A lo largo de los años, decenas de reporteros y editores de todos países de América Latina han conocido y disfrutado el Carnaval al terminar, o antes de comenzar, un taller de periodismo en Cartagena o en la propia Barranquilla.
A partir de la declaratoria del Carnaval de Barranquilla como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad en 2003, los equipos de trabajo conjunto de la FNPI y una aliada formidable, como es la Corporación Andina de Fomento (CAF), nos dimos cuenta de que se presentaba una oportunidad magnífica para organizar unos talleres muy serios de periodismo cultural y narrativo, tomando como campo de experimentación y práctica el escenario inigualable de fiesta y cultura populares que la Unesco recomienda que el mundo conozca y proteja como parte de la herencia común. En las calles de la ciudad en carnaval se encuentra una riqueza singular y única de tradiciones folclóricas, libertades expresivas, pequeños y grandes negocios, espectáculos y estéticas inusitadas, lecciones de humanismo, tensiones y distensiones políticas y sociales, en fin, historias de toda clase que merecen la atención del nuevo periodismo.
Vale la pena recordar las palabras del presidente de la junta directiva de la FNPI, Gabriel García Márquez, cuando expresó, en un mensaje enviado en mayo de 2003 a los directivos y evaluadores de la Unesco, para apoyar la postulación del Carnaval de Barranquilla: "El Carnaval de Barranquilla es la manifestación folclórica y festiva de la cultura popular del Caribe colombiano, la misma que alimenta mis imágenes y mi literatura… Sus raíces tradicionales provienen de las comunidades campesinas, indígenas y afro-americanas diseminadas por la región, en una afortunada fusión con la matriz europea de la fiesta traída por los colonizadores españoles. En un país afectado por la violencia este carnaval es un espacio excepcional de convivencia pacífica, tolerancia y diversidad cultural".
El primer taller se realizó en 2004 y el segundo en 2006, en el marco de la serie Encuentros de Periodismo CAF+FNPI, bajo la conducción experta y entusiasta de Héctor Feliciano, maestro de la Fundación, periodista puertorriqueño con amplia trayectoria en la investigación y reportaje sobre temas culturales, y digno bailador de los ritmos cadenciosos del Caribe colombiano. La mirada fotográfica en los talleres fue orientada por Gonzalo Martínez, editor fotográfico del diario de Buenos Aires, a quien la amorosa dedicación al trabajo visual del Carnaval todavía no le ha permitido aprender a bailar de mejor manera.
Editar un libro con una selección de los relatos de texto y fotografía más significativos producidos en estos talleres y publicados en distintos medios del continente americano, es una contribución a la memoria de nuestro periodismo cultural y, sobre todo, a la posibilidad de profundizar la mirada y agudizar la comprensión de los barranquilleros y los lectores del mundo iberoamericano sobre un fenómeno cultural único, que ahora es reconocido y debe ser conservado como patrimonio inmaterial de toda la humanidad.
Este libro, "Crónicas de Carnaval", se pone a disposición de todos los interesados en forma gratuita, tanto impresa como virtual, por lo cual la FNPI reitera su agradecimiento a los periodistas participantes en los talleres, a la Corporación Andina de Fomento, en particular a su presidente Enrique García y sus colaboradores José Luis Ramírez y Nathalie Gerbasi, a la Fundación BAT y su directora Oliva Díaz Granados, que brindaron un apoyo decisivo, a la Fundación Carnaval de Barranquilla, y a todas las personas y organizaciones que de una u otra forma han contribuido a hacerlo posible.
Jaime Abello Banfi
Director Ejecutivo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano
Tomado de:

sábado, 3 de febrero de 2007

Leer Libera: Entrega XVI (Las leyes fundamentales de la estupidez humana)


Por los acontecimientos que he vivido, afrontado, padecido y observado en estas primeras semanas del 2007, empecé a darle vueltas a un tema al que vuelvo a menudo: la estupidez del ser humano; y se me vino a la cabeza un libro que hace muchos años pude hojear con alguna frecuencia en la biblioteca de la Universidad de Cartagena, escrito por Paul Tabori, un ciudadano húngaro, creo que a finales del siglo XIX: La historia de la Estupidez Humana. Como no tenía el libro, les escribí a mis amigas Myriam y Carmen, de la Biblioteca Virtual Brisa para que me enviaran el libro de Tabori y otros que hablaran de ese tema, para mi apasionante. Me enviaron dos libros, el de Tabori y otro, que es el que les hago llegar en esta entrega de Leer Libera.


Siempre me ha fascinado la estupidez. La mía, por supuesto; y eso es una causa suficientemente grande de ansiedad. Pero las cosas se vuelven mucho peores cuando uno tiene la oportunidad de ver como la “Gente Grande toma Decisiones Grandes”.

Generalmente tendemos a culpar a la perversidad intencional, a la malicia astuta, la megalomanía, etc. de las malas decisiones. Están allí, por supuesto; pero cualquier estudio cuidadoso de la historia, o de los eventos actuales, lleva a la invariable conclusión que la fuente más grande de los terribles errores, es la pura estupidez. Cuando se combina con otros factores, como la juventud, la riqueza, el poder, el temor o la pobreza, (como sucede a menudo) los resultados pueden ser devastadores.

Otra cosa que me sorprende (¿o no debería?) es el escaso material dedicado al estudio de un tema tan importante. Existen departamentos universitarios para analizar las complejidades matemáticas de los movimientos de las hormigas del Amazonas, o la historia medieval de las islas Mauricio, pero nunca he sabido de una Fundación o Consejo Consultivo que apoye los estudios de la Estupidología. ¿Se podría llamar así a esa disciplina?

Si existe una obra digna de ser leída por todos, y de manera obligatoria para algunos, creo que es este libro de Tabori, admirable trabajo investigativo, con un detallado análisis de lo que la conducta humana en materia de estupidez puede desarrollar. Con maestría expone las leyes fundamentales de la estupidez humana, las distintas categorías de estupideces y de estúpidos, hasta llevarnos al poder que alcanza la estupidez, cuando "criaturas humanas estúpidas" (así les llama) influyen sobre otras y en distintas intensidades, y dice: "Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras”. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Como puede inferirse, el análisis de la tontería humana es tan antiguo como esta misma y de ese análisis surge una sentencia que golpea como puño: La estupidez es un privilegio de la inteligencia humana. Solo el hombre puede cometerla. Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos, a quienes, la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal. Hacen el papel de tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlos sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez, como nos enseñaba el profesor Carlos Angulo Valdés, (q.e.p.d), equivale a la bienaventuranza.

Leía en una revista, que entre las dos guerras, en Europa Central existió un insulto común, que adoptaba la forma de una pregunta. Solía preguntarse: “Dígame.... ¿duele ser estúpido?” Desgraciadamente, no duele. Si la estupidez se pareciera al dolor de muelas, ya se habría buscado hace mucho la solución del problema.

Aunque, a decir verdad, la estupidez duele, sólo que rara vez le duele al estúpido. Y esta es una de las más grandes tragedias del mundo.

El segundo texto que Myriam y Carmen me hicieron llegar a finales de enero de 2007 y que hoy quiero compartir con ustedes, es un texto corto, realmente un ensayo de 15 páginas, que según me dicen este par de amigas, es uno de los trabajos más divulgados de Carlo M. Cipolla, historiador italiano, de quien hasta ahora y debo confesarlo, no había oído nombrar.

El texto, es un breve análisis económico, demográfico e histórico de la estupidez humana que publicó en su libro "Allegro ma non troppo" de 1988. Si mi precario italiano no me falla, el titulo del libro donde está el ensayo, debe traducirse como: “Feliz, pero no demasiado”

Ellas me cuentan que no es su trabajo más formal, ni el mas serio, ni el que le dio más prestigio académico, pero después de no parar de reírme en las tres leídas que le he dado a sus verdades tan grandes como catedrales, me atrevo a hacer aquí una presentación somera de su contenido, en la confianza de pueda servir de aviso a ustedes sobre lo que encontraran y contribuir así al progreso del conjunto de la sociedad. Je, je, je, je.

El ensayo se llama: Las leyes fundamentales de la estupidez humana, en el, Cipolla plantea las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana:

  • La Primera Ley Fundamental: " Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo".
  • La Segunda Ley Fundamental: " La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona
  • La Tercera Ley Fundamental: " Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio".
  • La Cuarta Ley Fundamental: " Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas.
  • La Quinta Ley Fundamental: " La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado".

Y establece las cuatro categorías fundamentales de personas

Los incautos

Los inteligentes

Los malvados

Los estúpidos

¿Leído el ensayo se aventurarían ustedes a tratar de ubicar nombres de personajes del ámbito internacional, nacional, local o de nuestro entorno laboral y domestico que podrían hacer parte de este vademécum? Lo he hecho varias veces y mi nombre no tarda en aparecer, lo cual por supuesto me remite a mi pregunta original y dolorosa: ¿soy estúpido?

He pasado varias pruebas de coeficientes de inteligencia con buenas calificaciones. Desafortunadamente, sé como funcionan estas pruebas y que estas nada demuestran.

Varias personas me han dicho que soy inteligente. Pero eso tampoco demuestra algo. Estas personas pueden ser tal vez muy consideradas como para decirme la verdad. O a la inversa, podrían estar intentando usar mi estupidez para sus propios fines ventajosos. O podrían ser tan estúpidos como yo.

Quedo con un pequeño asomo de esperanza: muy a menudo estoy intensamente consciente de cuan estúpido soy (o he sido). Y esto indica que no soy completamente estúpido.

He tratado de ubicarme en la matriz de Cipolla, utilizando lo más que sea posible resultados medibles de acciones, en lugar de opiniones, como un termómetro. Dependiendo de la situación, parece que deambulo alrededor del lado superior de la malla, entre las áreas H e I; pero en algunos casos quedo desesperadamente perdido en He. Tan solo deseo quedar ubicado en el lado derecho de la diagonal con tanta frecuencia como lo creo.

Después de tres lecturas al texto, me atrevo a proponerles a ustedes algunos corolarios adicionales a las cinco leyes fundamentales. Los insto a proponer otros:

  • En cada uno de nosotros hay un factor de estupidez, que siempre es más grande de lo que suponemos.
  • Cuando la estupidez de una persona se combina con la estupidez de otras, el impacto crece de manera geométrica --es decir, por multiplicación, no adición, de los factores individuales de estupidez.
  • La combinación de la inteligencia en diferentes personas tiene menos impacto que la combinación de la estupidez, porque (Cuarta Ley de Cipolla) " la gente no estúpida tiende siempre a subestimar el poder de daño que tiene la gente estúpida".

Como siempre, hasta otro envío de Leer Libera y a disfrutar pues.

Un abrazo,

Omar

PD. Quien desee el texto de Tabori, me cuenta y se lo mando.

El Autor: Carlo M. Cipolla (1922-2000)

Historiador italiano especializado en la historia de la economía. Nacido en Pavía, estudió en la Sorbona y en la London School of Economics. Empezó a trabajar en la Universidad de Catania, en Sicilia, pasando después por las universidades de Venecia, Turín, Florencia, Pavía y Pisa. En 1959 se incorporó a la Universidad de California en Berkeley donde permaneció hasta su retiro en 1991, como Profesor Emérito de Historia Económica.

Fue un autor prolífico, creativo y con diversidad de intereses. Su autoridad fue siempre reconocida en la historia económica, especialmente en la historia del dinero y de la población, pero trabajó también en la historia de la tecnología, la alfabetización y los sistemas sanitarios. Sus primeros estudios se centraron en la evolución de la moneda en el ámbito mediterráneo a finales de la edad media, destacando su libro Moneda, precios y civilización en el área mediterránea (1956). Posteriormente realizó notables contribuciones a las respectivas historias de la técnica, de la alfabetización y de los sistemas sanitarios. Obras significativas de estos temas fueron Hombres, técnicas, economía (1962), Educación y desarrollo en Occidente (1969), Contra el enemigo invisible (1985) y Miasmas y humores (1989). Muy interesado por la incidencia de la demografía en la economía, quizá sus trabajos más importantes fueron Historia económica de la población mundial (1962) e Historia económica de la Europa preindustrial (1974). También fue director de la monumental Historia económica de Europa (9 vols., 1972-1976). Entre sus últimos ensayos merece especial mención el titulado La odisea de la plata española (1999).

Obtuvo numerosos reconocimientos y honores, desde el doctorado honorífico en medicina por la universidad de su Pavía natal, hasta la membresía en la Royal Historical Society of Great Britain, la American Academy of Arts and Sciences, y la Accademia dei Lincei, a la que había pertenecido Galileo.

Tomado de:

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http://www.eumed.net/

http://bibliotecavirtualbrisa.com/

sábado, 23 de diciembre de 2006

Leer Libera: Entrega XV (¡Qué porquería es el glóbulo!)


Antes de referirme al libro de esta de esta semana, quiero aprovechar este espacio para desearles de todo corazón una Feliz Navidad y un prospero Año Nuevo.

Se que en estas fechas solo algunos se acuerdan de leer y si lo hacen prefieren textos agradables y a tono con la época. Por esa razón, esta entrega de Leer libera tiene un divertido texto más que apropiado para estas vacaciones: ¡Que porquería es el Glóbulo! Escrito por un fallecido profesor uruguayo, don José María Firpo, quien compiló expresiones de sus alumnos, en su aula de clase a lo largo de 30 años.
Debo confesar que no conocía, ni por referencia este texto que quiero compartir con ustedes hoy. Apenas hace unas semanas me lo envió un entrañable amigo, que sabe de mi pasión por la lectura y a quien agradezco por darme a conocer un libro tan agradable. Desde que me lo envió, lo he leído por sorbos y a grandes tragos, pienso que ya un par de veces.
En ocasiones me descubro sonriendo, recordando cualquiera de las frases que se encuentran en el texto o tratando de encontrar en mi propia experiencia frases parecidas a las de los alumnos de Firpo. Creo que me ha gustado tanto el libro, por el hecho de que mis padres, que son docentes, llevaban a casa historias como las que el profesor Firpo describe con tanta fluidez y de alguna manera me identifico con ese mundo de las aulas de las escuelas primarias.
El aula suele ser un pequeño mundo en el que se pone en juego no sólo la capacidad de aprendizaje de los niños, sino también un intenso intercambio de opiniones sobre temas curriculares y extracurriculares, que puede llegar a adquirir rasgos de humor desopilante. Por lo que puede averiguar sobre el texto, hace algo más de 30 años, el maestro uruguayo José María Firpo publicó una recopilación de frases y anécdotas recogidas en su tarea docente. Qué porquería es el glóbulo! reúne desde comentarios sobre la gran utilidad del estómago, que decidiría a la mayor parte de la gente a tenerlo, hasta el rechazo que producía en algún niño la actividad de los linfocitos, que dio título al libro, los recuerdos presuntamente atroces de la más temprana infancia, algunos esbozos de cartas de amor e incluso las reacciones de los padres ante los boletines de calificaciones y notas varias con excusas insólitas para justificar ausencias, olvidos y deberes sin hacer, forman parte del repertorio anecdótico que encontraran en esta obra, que subraya, a través de las frases, transcritas literalmente, la ingenuidad natural y la expresión espontánea de aquellos discípulos del maestro Firpo.
Pienso que el paso del tiempo, particularmente veloz en las últimas décadas en lo que se refiere a la cultura de los niños, le otorga por otra parte a ese anecdotario un tono algo desactualizado, que refuerza la veta nostálgica. (Particularmente es lo que mas celebro del libro) Sin embargo despunta por momentos el pensamiento concreto y la picardía atemporal de las almas infantiles que sin duda hoy, en medio de tanta tecnología y parafernalia digital, encontrara nuevas maneras de expresarse y ya habrá otro profesor Firpo, dispuesto a dejar un testimonio de cómo pensaban y se expresaban estos niños de las generaciones Z y AA de las que habla Andrés López, en su Pelota de Letras, quien seguramente sin saberlo, recoge de algún modo las banderas del inefable profesor uruguayo.
Mis capítulos preferidos son: El caracol, viajes de Colón, los indios y ¿Qué dijeron mis padres al ver el carnet de calificaciones?.....
A disfrutar pues.
Autor: José María Firpo. Este hombre, ha sido, antes que nada, un maestro de escuela. Nació en Paysandú, Uruguay, y se graduó de maestro en 1938. A los 16 años se trasladó a Montevideo donde ejerció en diversas escuelas primarias de varones. Murió el 27 de agosto de 1970, entonces su ciudad natal lo homenajeó dándole su nombre a una escuela rural.
Su labor no terminó en el aula, sino que se extendió a la vida personal de sus alumnos, siguiendo sus pasos, gozando y sufriendo según fuera el azar de cada uno. Su recopilación de los dichos y escritos de sus alumnos —y de sus padres— son el resultado tanto de la observación como del cariño. Hay en ellos un humor ya surrealista, ya grotesco, pero nunca arbitrario ni ofensivo. Podríamos decir que es un recopilador de la “sabiduría” infantil. También publicó otro libro que avanza en el descubrimiento del alma infantil: “la mosca es un incesto:”
Pueden descargar el texto desde este link: http://bit.ly/pkJWIk

lunes, 6 de noviembre de 2006

Leer Libera: Entrega XIV (El mundo y sus demonios)


En esta entrega de Leer libera, quiero compartir el libro que mas veces he releído, completo o por capítulos. “El mundo y sus demonios” del astrofísico Carl Sagan. ¿Por qué esta vez no envío Literatura? ¿Por qué les envío un texto de divulgación científica? Se los envío porque a mi modo de ver, los hechos indican que estamos al borde de una nueva edad oscura de irracionalismo y superstición, un oscurantismo en ciernes. ¿Sabían ustedes que el Presidente Bush desde el 2005 ha venido liderando una campaña para que en las escuelas Norteamericanas se enseñe como hecho científico, en la clase de ciencias, la teoría del “diseño inteligente”? (Leer entrevista completa en el Washington Post: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/08/02/AR2005080200899_5.html )

Nuevo nombre para el ya conocido creacionismo bíblico cristiano. La historia de Adán y Eva, contada como una verdad de la ciencia. Y que basándose en la cronología de los hechos del Génesis y en general del Antiguo Testamento bíblico, se pueda calcular entre otras cosas la edad de la tierra y el inicio de la civilización. Saltándose de tajo, entre otros hechos, todas y cada una de las eras geológicas. Yo me pregunto: ¿Y porqué no también la Creación musulmana? ¿O la budista? No estoy en contra de que se hable de estas cuestiones en las escuelas. Pero no en clase de Ciencias, ni en pie de igualdad con la teoría moderna de la Evolución.
Cualquiera un poquito informado sabe que miles de líneas de investigación en todo el mundo desde campos tan dispares como la geología, la química, la biología, la genética, la arqueología, la paleontología, etc. no hacen más que confirmar estudio tras estudio que la Teoría de la Evolución se aproxima mucho a la realidad, y apunta en la dirección correcta. Es más, la moderna síntesis de la Evolución es la columna vertebral de algunas de estas disciplinas. Las evidencias de la evolución son avasalladoras, aplastantes. Que tiene vacíos, e incluso errores, está claro. Como cualquier construcción humana, o natural. De no ser así, no habríamos podido mejorarla e irla confirmando desde su primer enunciado a mitad del siglo XIX.
El viejo Creacionismo ha mutado, ha evolucionado, como no, en “Diseño Inteligente”, pero sólo en las formas. No hay ni un sólo contenido nuevo que aporte algún dato a favor.
Nada mejor que un texto de Richard Dawkins (Citado en:
http://scienceblogs.com/pharyngula/) para comprender porqué puede crecer el creacionismo:
"Sospecho que la razón es que la mayoría de la gente [...] tiene la sensación de que la evolución Darwiniana no es lo bastante grande para explicar todo sobre la vida. Todo lo que puedo decir como biólogo es que esa sensación desaparece progresivamente conforme lees y estudias lo que se conoce como vida y evolución.
De otro lado, todos los días vemos en las calles de nuestras ciudades, y en Barranquilla si que hay, a unos personajes mas bien pintorescos, que fungen de profetas del Apocalipsis, anunciando en sus bocinas estridentes la cercanía del fin del mundo. Ofreciendo como argumentos, la presencia de enfermedades para las que no tenemos cura, desastres naturales y un sinnúmero de signos, que dejarían de serlo, con una lectura juiciosa de documentos históricos o textos científicos, donde se hace evidente que cada cierto tiempo, la humanidad se ve avocada a plagas, pandemias, tsunamis, volcanes, terremotos, y demás etcéteras que solo nos recuerdan que estamos en planeta en constante evolución y que somos una especie mas como tantas que lo habitan. En fin, nunca faltaran seguidores a este tipo de falacias, pero lo preocupante es que su numero crece exponencialmente. Y si el presidente de la nación más poderosa del planeta, aboga por cosas tan absurdas, seguro le sobraran áulicos en todo el mundo que propondrán con gusto tal desatino. Creo entonces, que debemos preocuparnos un poquillo. Por eso les envío este texto.
En este libro conmovedor el incomparable Carl Sagan demuestra con brillantez que el pensamiento científico es necesario para salvaguardar nuestras instituciones democráticas y nuestra civilización técnica. El mundo y sus demonios es el libro más personal de Sagan, y está lleno de historias humanas entrañables y reveladoras. El autor, con las experiencias de su propia infancia y la apasionante historia de los descubrimientos de la ciencia, muestra cómo el método del pensamiento racional puede superar prejuicios y supersticiones para dejar al descubierto la verdad, que, con frecuencia, resulta sorprendente.
Carl Sagan, en El mundo y sus demonios, publicado pocos meses antes de su muerte, deja bien claro lo que significa la ciencia y nos enseña que la verdad puede ser tan sorprendente, pero mucho más fiable, como los falsos prodigios basados en la religión, las supersticiones, los mitos o, simplemente, la ignorancia. Indica la necesidad de poseer unos conocimientos científicos mínimos para poder combatir los demonios que nos acechan desde muchos frentes, uno de ellos el de las llamadas paraciencias. Sagan incita al pensamiento crítico y al escepticismo, ajustándose a la idea de Goethe de que no hay nada más triste que la ignorancia en acción. La segunda parte del título del libro compara la ciencia con una vela que ilumina la oscuridad, que es la ignorancia; cree, como dice un proverbio inglés, que cuando se está a oscuras es mejor encender una vela que proferir una maldición. Afirma que «la pseudociencia es más fácil de inventar que la ciencia» y que tiene mayor predicamento entre la población porque «colma necesidades emocionales poderosas que la ciencia suele dejar insatisfechas».
Aunque los capítulos del libro pueden leerse como unidades de información sin un orden predeterminado, hay una cierta coherencia en el orden en que están distribuidos.
Sagan nos muestra luego el camino para que sepamos descubrir la falacia y desmontar camelos, (con la lectura de este libro descubrí esta palabra) ya que no hay campo de la ciencia que no tenga su complemento pseudocientífico. Dedica seis capítulos (del 13 al 18) a diferentes aspectos de la ciencia, desde la confusión existente entre ciencia y pseudociencia, o las dudas que pueden surgir de la errónea aplicación del desarrollo tecnológico hasta el funcionamiento de la ciencia y el desarrollo del pensamiento científico. Le siguen unos capítulos dedicados a la educación científica (dos de ellos escritos en colaboración con su esposa, Ann Druyan), la comunicación de la ciencia y la visión del científico por parte de la sociedad. Advierte de los peligros del analfabetismo científico --concepto que él mismo definió, pero que asegura había sido ya explicado por Platón--, cuyas consecuencias pueden ser mucho más peligrosas ahora que en cualquier otro momento de la historia. Cree que el ser humano tiene una inclinación por la ciencia y que alejar de ella a los niños es privarles de un derecho y despojarles de las herramientas necesarias para manejar su futuro.
Sagan habla en El mundo y sus demonios de todo: de la Atlántida, de las posesiones demoníacas, de la hipnosis, de los círculos de los sembrados, de la curación por la fe, del espiritismo, de la parapsicología, de la cara de Marte, de los ovnis... y del escepticismo, de su pasión por la ciencia y del peligro que supone la superstición para la democracia. Es un libro denso, pero magníficamente escrito, repleto de sólidos argumentos y de breves razonamientos que cuestionan la solidez de la lógica de los fabricantes de misterios.
El libro tiene en cada capitulo unos maravillosos epígrafes, entre los que se cuenta uno de García Márquez. 
Estos son algunos de ellos.
Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil... y sin embargo es lo más preciado que tenemos. albert einstein (1879-1955)
El temor de las cosas invisibles es la semilla natural de lo que cada uno llama para sí mismo religión. thomas hobbes, Leviatán (1651)
El hecho es que se han cometido muchos más delitos y abusos de niños por fanáticos en nombre de Dios, Jesús, Buda y Mahoma que en nombre de Satanás. A muchos no les gusta esta afirmación, pero pocos pueden discutirla. Para algunos, el satanismo es cual­quier sistema de creencia religioso distinto del suyo propio.
Vamos pues a encender las velas

Pueden descargar el texto en el siguiente enlace:
http://paranoideo.com/upload/carl_sagan_-_mundo_demonios.pdf
 
Autor: Carl Sagan (1934-1996), astrónomo estadounidense y pionero de la exobiología. Nació en Nueva York y estudió en la Universidad de Chicago, donde se doctoró en astrofísica. La investigación de Sagan se dirigió hacia la evidencia de vida en el espacio exterior. También estudió los orígenes de los organismos con los genetistas Hermann J. Muller y Joshua Lederberg. Tanto Lederberg como Sagan contribuyeron a la constitución de la exobiología, la búsqueda de vida extraterrestre, como disciplina científica. Tras ejercer como profesor ayudante de astronomía en la Universidad de Harvard y como astrofísico en el Observatorio Astrofísico Smithsoniano, Sagan fue director del Laboratorio para Estudios Planetarios de la Universidad de Cornell. Trabajó en muchos proyectos de exploración espacial. En la década de los 60 participó como asesor y consultor de la NASA. Participó activamente en los programas espaciales Mariner, Viking, Voyager y Galileo. Fue instructor en el programa Apolo; jugó un rol decisivo en las investigaciones planetarias: ayudó a descifrar las altas temperaturas en Venus al emplear la teoría del efecto invernadero masivo y global, los cambios estaciónales de Marte y las nubosidades rojizas de Titán. Además de sus numerosas publicaciones científicas, escribió diversos libros de divulgación científica: Los dragones del edén (1977), El cerebro de Broca (1979), Cosmos (1980) —basado en la serie de televisión del mismo título, que produjo él— y El cometa (1985). También escribió una novela, Contacto (1985) que fue llevada al cine en 1997 por Robert Zemeckis y protagonizada por Jodie Foster
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domingo, 8 de octubre de 2006

Leer Libera: Entrega XIII (Los versos Satánicos)


Esta entrega de Leer Libera esta signada por la coyuntura. Por estos días coinciden dos temas que han discurrido paralelos pero que ahora tienen un punto en común: La literatura y el fundamentalismo religioso.
Veamos pues. En las próximas horas, se dará a conocer el ganador del premio Nóbel de Literatura de este año y el Papa Benedicto XVI aun trata de apagar el incendio que causó con el islamismo, su discurso en una Universidad de Alemania cuando citó, si medir las consecuencias, apartes del dialogo entre el Emperador Bizantino Manuel II y un religioso persa, allá por el año 1391. Ustedes mis amigos se preguntarán y con razón, que tiene que ver una cosa con la otra. Déjenme y les cuento.

La cita que ofendió al Islam es la siguiente: Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba"

Prácticamente se asume que la religión de Mahoma solo inspira el odio y la violencia. En tal sentido, hace unos años, en 1988 Salman Rushdie, un escritor Indú, nacionalizado Británico, publicó una de sus obras mas conocidas: Los versos Satánicos y causa un revuelo mundial, pues en el libro se trata con irreverencia la figura del profeta Mahoma, el Corán y el Islam mismo. Debo decirles honestamente que el libraco no me gustó. Está narrado en tercera persona y hace un uso reiterado del Flash back, en una narración no lineal que, por lo menos a mi, me confundía permanentemente y me obligaba a devolverme para ver donde me había perdido. Prometí no volver a intentar leerlo. A fe que he cumplido. Pero bueno, la Academia Sueca, encargada de elegir el Nóbel de Literatura, muy dada a sorprender con sus elecciones, tiene entre los posibles ganadores, como no, a Salman Rushdie. Peleando codo a codo el premio con autores más prolíficos y menos controversiales como Fuentes o Vargas Llosa, tan cercanos a nuestra idiosincrasia, gusto estético y con una literatura menos laberíntica, por decir lo menos. En fin, ellos son blancos y se entienden, como decía mi abuelo.

Hay que decir entonces, que como consecuencia de la publicación, India prohibió el libro el 5 de octubre; Sudáfrica lo prohibió el 24 de noviembre. Al cabo de varias semanas, Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladesh, Sudán, Malasia, Indonesia y Qatar también habían prohibido el libro. El 12 de febrero de 1989, cinco personas fueron abatidas por los disparos de la policía durante una protesta contra el libro en Islamabad.

El 14 de febrero de 1989, un edicto religioso, o fatwa, instando a su ejecución fue leído en Radio Teherán por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, el líder religioso de Irán. El edicto acusaba al libro de "blasfemo contra el Islam". Además, Jomeiní acusó a Rushdie del pecado de "apostasía", el abandono de la fe islámica que según los ahadiz, o tradiciones del profeta, debe castigarse con la muerte. La acusación de apostasía se debió a que Rushdie a través de la novela afirmaba no creer ya en el Islam. Jomeiní hizo un llamamiento a la ejecución del escritor, y también a la ejecución de aquellos editores que publicaran el libro conociendo sus contenidos.

El 24 de febrero, Jomeiní ofreció una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses por la muerte del autor. Rushdie pasaría años viviendo escondido bajo protección británica.

En los meses siguientes, se produjeron numerosas protestas contra el libro, incluidas quemas de librerías y protestas frente a embajadas británicas. En 1991, Hitoshi Igarashi, el traductor japonés del libro fue asesinado en Tokio, y el traductor italiano fue golpeado y apuñalado en Milán. En 1993, el editor noruego de Rushdie, William Nygaard fue tiroteado frente a su casa en Oslo, resultando gravemente herido. 37 personas murieron en un hotel en Sivas, Turquía, al ser quemado por manifestantes que protestaban contra Aziz Nesin, el traductor turco de Rushdie.

También el músico Yusuf Islam (Antes conocido como Cat Stevens), se expresó públicamente a favor de la fatwa en una entrevista en la televisión británica.

En 1990, Rushdie publicó un ensayo titulado In Good Faith ("De buena fe") para tranquilizar a sus críticos y afirmó su respeto por el Islam. A pesar de esto, las autoridades religiosas iraníes no anularon la fatwa. Aunque Rushdie ha hecho más declaraciones públicas en defensa de su libro y negando que éste insulte al Islam, muchos musulmanes aún consideran válido el edicto contra Rushdie.

En 1997, la recompensa fue doblada, y al año siguiente el fiscal general del estado iraní ratificó su apoyo.

En el año 1998, el Gobierno iraní se comprometió públicamente a no buscar la ejecución de Rushdie. Esto ocurrió en el marco de un acuerdo más amplio entre Irán y el Reino Unido para normalizar las relaciones entre los dos países. Posteriormente, Rushdie declaró que dejaría de vivir oculto. También declaró arrepentirse de haber llegado a afirmar ser musulmán practicante para tranquilizar los ánimos cuando, en realidad, no cree en el Islam ni en la religión.

A pesar de que el estado iraní ya no busca la ejecución de la fatwa, ésta sólo podría haber sido revocada por la persona que la emitió, Jomeiní, fallecido en 1989. Por ello, aún hoy en día algunos grupos fundamentalistas consideran que la fatwa sigue siendo válida independientemente de la postura del gobierno iraní.

Durante todos esos años el autor ha permanecido escondido, aunque ha aparecido ocasionalmente en actos públicos de manera inesperada y ha concedido algunas entrevistas. En 1995 publicó El último suspiro del Moro, en 1997, Oriente, occidente, en 1999, El suelo bajo sus pies y, en 2001, Furia, un relato con marcado carácter autobiográfico. En 2002, publica Step Across this Line un volumen que recoge una serie de ensayos escritos por el autor en los últimos diez años. Su mas reciente publicación es su novela Shalimar el Payaso (Shalimar the Clown).(2005)

Solo hay que esperar las cosas que habrían de pasar en el evento en que Rushdie gane el Nóbel, en un mundo donde los musulmanes fundamentalistas ven a los infieles (todos los que no abrazamos a Mahoma) como sus enemigos. En fin, amanecerá y veremos dijo el ciego.

A quienes se animen, a leer pues. Ciao

Omar

Autor

Salman Rushdie. (1947) Nacido y criado en Bombay, actual Mumbai, se trasladó en su juventud al Reino Unido, estudiando en el colegio Rugby School de Warwickshire, y en el King's College de la Universidad de Cambridge. En la actualidad, es ciudadano británico.

Resumen de la novela.

Narra la historia de Gibreel Farishta y Saladin Chamcha, dos actores de origen hindú. Farishta es una estrella de Bolliwood especializado en papeles religiosos con un fuerte complejo de superioridad; Chamcha, un emigrante que ha roto con su pasada identidad hindú, trabaja como actor de voz para comerciales, experto en adoptar cualquier acento, lo que le ha ganado la fama del "Hombre de las Mil Voces".

Al pricipio de la novela ambos caen en picada, al haber explotado el avión en el que viajaban, que duró 11 días secuestrado: el Bostan 706, de India a Inglaterra. Sin embargo, sobreviven milagrosamente al caer cerca de las costas inglesas, transformados Farishta con una aureola angelical y Chamcha con unas nacientes protuberancias en la frente en forma de cuernos, respectivamente arcángel Gabriel y Shaitan.

Sus caminos se separan en la casa de playa de Ms Rose Diamond en donde son buscados por la policía acusados de ser inmigrantes ilegales, pero solo es puesto bajo custodia Saladin Chamcha, puesto que Gibreel se les presenta a los oficiales irradiando la luz angelical de su aureola, convenciéndoles de su honesta estancia en el país sin tan siquiera decir una palabra. En cambio, Chamcha con sus ahora enormes cuernos caprinos que no solo lo delatan como extranjero sino que lo convierten en la viva representación de todo lo que es maligno y engañoso. Los oficiales se lo llevan entre burlas y abusos físicos, a pesar de su afirmativa de ser ciudadano inglés y de ser sobreviviente del Bostan. Farishta Lo observa todo como alejado, en trance, y no intenta siquiera ayudar. Chamcha nunca olvidaría el incidente. (El resto de la trama pendiente por su lectura. Je,e je, je,)

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